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Desgarros musculares

¿Cuándo sospechar de esta lesión y cómo proceder?

 

En el mundo del deporte, y no solo en este, sino en toda la práctica de una actividad física, son muy frecuentes las lesiones musculares. Hay muchos tipos de lesiones musculares de los que iremos tratando en próximas ediciones, y que pueden abarcar desgarros musculares, calambres, contracturas, entre otras. Las lesiones musculares tienen mayor incidencia en la musculatura poli-articular (músculos que atraviesan más de una articulación), por condiciones de acumulación de fatiga, trabajo no realizado correctamente, o condiciones ambientales desfavorables.

Hay que considerar que el músculo es una estructura contráctil, que permite al cuerpo humano realizar distintos movimientos entre otras funciones tales como la producción de calor, la protección de otras estructuras y el mantenimiento de una postura. El músculo constituye el 40-45% del peso corporal total, siendo un órgano funcional de gran preponderancia en nuestro cuerpo, por ende, sujeto a una gran demanda.

Los desgarros musculares constituyen el 30% de las lesiones deportivas, y dentro de dicho porcentaje el 90 % afecta a los músculos recto anterior (uno de los que forma el cuádriceps), isquiosurales (popularmente conocidos como “femorales”), gemelo interno y aductor mayor. Todos estos son músculos localizados en la extremidad inferior, de gran longitud y utilizados de forma cíclica en deportista de carrera. Al producirse ciclos de contracción y relajación en el desarrollo de la zancada, el músculo debe acortarse y estirarse. Esto explica que dos de las tres causas posibles de producción de desgarros musculares sean las contracciones bruscas o los estiramientos excesivos. La última causa sería un traumatismo directo, que lesione las fibras musculares.

Para comprender una situación patológica, debemos pensar brevemente en la anatomía del músculo. Su unidad básica es la fibra muscular, conectada al hueso a través de los tendones, y al músculo a nivel de la unión miotendinosa.

Estas causas se pueden ver influenciadas también por ciertas condiciones desfavorables que son descriptas a continuación:

  • Un entreno insuficiente; el entreno regular permite un desarrollo de la masa muscular, facilita la restauración rápida de la función muscular después del esfuerzo, y disminuye el riesgo de la lesión muscular.
  • Agotamiento muscular; el resultado muscular disminuye al igual que su elasticidad.
  • Desequilibrio muscular; se suele dedicar poca atención, cuando se busca la potencia muscular, a lograr un equilibrio entre grupos musculares antagónicos, por ejemplo, entre los músculos cuádriceps e isquiosurales (el primero extiende la rodilla y los segundos la flexionan).
  • Un insuficiente calentamiento; el calentamiento debe ser progresivo, prolongado y adaptado.
  • Influencia del frío; se está estudiando si la influencia del frío sobre la actividad muscular es debida a espasmos capilares o a modificaciones de la elasticidad muscular que dificulta la contractibilidad.

 

¿Cómo sospechar de un desgarro?

Es importante que todo deportista, independientemente de su caudal de entrenamiento, sepa cuándo puede estar enfrentando un desgarro muscular. En el consultorio kinesiológico es muy común escuchar a deportistas que relatan haber sentido un “tirón” en el muslo o la pantorrilla, que los obligó a detener la actividad por dolor. Sin embargo, la mayoría también relata que el dolor cedió luego de uno o dos días, y pensando en que aquel tirón no fue más que una “contractura”, retomaron la actividad y tuvieron un nuevo tirón, generalmente más intenso que el primero. ¿Cómo se interpreta esto? La explicación es que el primer tirón se debió a un desgarro pequeño, que suele producir dolor leve que naturalmente disminuye en pocas horas, y el segundo tirón significó un agravamiento de la lesión muscular. Usualmente, este segundo tirón es el que lleva al deportista a consultar a su médico o kinesiólogo de confianza.

Los músculos isquiosurales son los más comúnmente afectados en atletas, frecuentemente vinculado a actividades como correr y saltar, y constituye una de las mayores causas de morbilidad en deportistas. Como se dijo previamente, en el momento de la injuria el paciente refiere un ‘‘pinchazo’’ que lo obliga a abandonar la actividad física. En las horas siguientes, el atleta va sentir dolor frente a la contracción o el estiramiento. Por ejemplo, si tuvo un desgarro de los isquiosurales, podrá sentir dolor al intentar sacarse el calzado empujando con el talón con el otro pie (este gesto hace que se contraigan los isquiosurales), o al estirar estos músculos sobre una barra como usualmente se hace luego de la actividad.

Bajo estas circunstancias, lo mejor que puede hacer el deportista es abandonar por unos días la actividad, no realizar ninguna otra actividad pesada, y consultar a su médico de confianza y hacerse una ecografía. Este estudio es importante para confirmar o descartar el desgarro, y debe ser realizado por un médico especializado en ecografía de partes blandas. En base a los hallazgos, el desgarro se clasifica en distintos grados según la extensión de la lesión. Es importante resaltar que la palpación del desgarro por un profesional no es confiable en absoluto, y no es aconsejable que un deportista retome la actividad basándose en lo que un médico o kinesiólogo interprete subjetivamente “con sus dedos”.

En los días subsiguientes, cuando el músculo afectado está ubicado superficialmente, además puede aparecer equimosis (aparición de un “moretón” por debajo del lugar de la lesión).

 

¿Qué pasa después?

Luego del episodio inicial los desgarros pasan por un proceso de curación que tarda entre tres y dieciséis semanas, de acuerdo a la magnitud del desgarro. El músculo es órgano que tiene capacidad de regeneración, lo cual significa que si el tratamiento es el adecuado, las fibras musculares lesionadas generarán un tejido idéntico al original. Cuando esto ocurre, el atleta puede recuperar la totalidad de la fuerza muscular. En cambio, si la conducta no es la apropiada desde el comienzo, en el lugar del desgarro se producirá una cicatriz, que corresponde a un tejido distinto y que no es elástica, lo cual predispone a nuevos desgarros.

 

¿Cuál es el tratamiento más adecuado?

En un primer momento es recomendable el control del proceso inflamatorio y doloroso. Una recomendación es seguir el protocolo denominado RICE, que en inglés significa: Rest: reposo deportivo; Ice: hielo; Compression: compresión; Elevation: elevación. Es el tratamiento más consensuado durante los primeros tres días. La protección, mediante el reposo deportivo, en la primera fase puede prevenir futuras retracciones de la rotura y hacer más pequeño el hematoma. Se ha demostrado que también el uso de la crioterapia (aplicación terapéutica de frío) hace significativamente más pequeño el hematoma, disminuye la inflamación y acelera la reparación. Lo más interesante es que hay que combinar la compresión y la crioterapia repitiendo intervalos de 15 a 20 min de duración cada 3 o 4 horas aproximadamente. Esta combinación permite reducir la magnitud de la inflamación y disminuir sus efectos negativos, pero no busca interrumpirla, ya que la inflamación es necesaria para la regeneración. Por el contrario, no se recomienda el uso/abuso de antiinflamatorios ya que se ha demostrado que tienen escasos efectos positivos en el dolor, y que afectan negativamente la regeneración muscular.

Luego de la etapa inmediata, se debe continuar un proceso de rehabilitación que implica otorgarle mayor elasticidad y resistencia a las fibras musculares regeneradas. Para para ello, se debe plantear un protocolo de ejercicios bien direccionado y supervisado. La simple vuelta al deporte sin devolver resistencia a ese tejido predispone a futuros desgarros.

Aproximadamente a los 21 días, se debería repetir la ecografía para confirmar la regeneración de las fibras musculares. Esta evidencia, en conjunto con pruebas de fuerza que puede utilizar el kinesiólogo, puede brindar confianza para recomendar la vuelta al deporte.

Espero que estas líneas sean de interés para los seguidores de Kabrerix, y saludo a todos calurosamente. ¡Hasta la próxima nota!

 

Imagen de usuario | Diego Bordachar

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Diego Bordachar


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